Estas son algunas situaciones vividas por un enfermo y por su familia en nuestro Hospital de Cieza:
- Confusión a la hora de realizar un análisis en el servicio de urgencias. La sanitaria no sabe diferenciar el género masculino o femenino de un nombre y se lleva a la mujer del enfermo a realizarle el análisis. Al indicarle que ella no es la enferma, no sabe donde dirigirse a buscar a quien verdaderamente debe realizarle el análisis.
- Nadie, de las 5 o 6 trabajadoras sentadas junto al mostrador del servicio de urgencias y que están hablando de sus cosas, sabe si el enfermo puede beber agua, ante lo cual se lo prohíben terminantemente en vez de consultarlo a quien corresponda. Después resulto que si podía.
- Ingresa el paciente. Al acomodarlo en la habitación, primero una persona y después otra trastean sin éxito el aparato del oxigeno. Las dos con el mismo resultado, chorro de agua que entra por las narices del enfermo, y que hinchan las narices de los familiares que ven ese espectáculo. Al recriminarle un familiar la actitud, reciben la contestación de que “ellos saben lo que hacen y que saben que tratan con personas”. Yo personalmente dudo ambas cosas.
- Ingresan en la misma habitación un paciente que va a necesitar toda la noche atención debida a su estado, en vez de haberle facilitado una habitación para el solo, pues sería mejor para ambos enfermos. Pero claro, habría que molestarse en estudiar la situación y buscar la habitación que fuera mas idónea. Mucha molestia.
- Confusión al suministrar una medicación. Que si no llega a ser por el propio enfermo se la habría tomado. El medicamento era para problemas cardiacos y el no lo necesitaba. Y que tenga que ser el enfermo quien se lo diga a la enfermera….
- Olvido de suministro de otra medicación. Que si no llega a ser por el reclamo del enfermo y familiares, no se habría suministrado.
- Tras tener al paciente en ayunas hasta la hora de comer al enfermo para realizarle una prueba, a la pregunta de este se le comunica que la prueba es por la tarde, aparte de que no necesitaba estar en ayunas para dicho análisis.
Hechos que se juzgan por si solos, y que hacen que me pregunte, en que piensa parte del personal que allí trabaja. Vergüenza e impotencia me provocan a mí, como familiar. ¿Dónde esta la vocación, la atención, la coordinación, la honradez? ¿Es algo normal? Encima no te quejes porque te estas entrometiendo en su terreno.
Son personas enfermas con lo que tratáis, por si no os dais cuentas. Y al ver estos comportamientos sufren familiares y por supuesto que los pacientes, algunos (en ningún momento he generalizado) deberían poner un poco de atención en su trabajo, así evitarían disgustos al ver que algunos nos metemos en sus cosas. Porque un fallo suyo puede ser irreversible. Visto estos comportamientos, parece como si no fueran conscientes de ello.
Encima sigo esperando por parte de la secretaria de la dirección una contestación a la solicitud de una cita con el director del centro.
Se permiten el lujo de ignorarme y despreciarme, se conoce que no tengo razón a exponer estos hechos ni derecho a quejarme.
Es increíble lo que aquí ha pasado y que encima nadie quiera recibirme.
Me consta que hay mas quejas, y creo que, ya que parece que nadie se digna a contestar, se deberían hacer publicas, a ver si a alguien se le cae la cara de vergüenza, si es que la tiene.
Yo ya lo he hecho, aquí están las mías. Hubiese preferido hacerlo personalmente ante el Director, y que hubiera tomado cartas en el asunto, si lo estimaba oportuno, pero o el o su secretaria no lo visto conveniente, supongo que porque no lo merezco. Cosas de la vida.
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