Vale, que conste que yo y más cartageneros o de otros sitios no tenemos nada contra los murcianos ni odiamos a Murcia, pero hay que seguir hablando de lo que es justo ahora. Tampoco me van las rencillas históricas ni las rivalidades que solo llevan a bajas pasiones.
Eso no quita que sigamos exigiendo un trato justo, por ejemplo en:
-en los presupuestos
-en la necesidad de una administración provincial diferenciada (por historia, por autogestión, por recursos diferentes y por sociedades que lógicamente por esto último también son diferentes);
-en nombrar a la región deacuerdo a la entidad histórica más importante, que no es Murcia, sino Cartagena, lo que no tiene porqué coincidir con la capitalidad regional.
Sobre el nombre, de hecho, podríamos hablar de los campos, ríos o montañas de Cartagena, pero con todo mi respeto nunca podriamos hablar de las playas o del submarinismo de Murcia, que aparte de resultar pretencioso es falsario, malsonante e incluso habla mal de la propia Murcia. También podríamos hablar de los árabes en Cartagena, pero nunca de la romanización en Murcia (como se enseña en libros de texto) o de los griegos, púnicos, fenicios o íberos en Murcia.
Cartagena puede englobar todas las identidades de la región, pero Murcia, con todos mis respetos, representa en principio lo que hay desde el Puerto de la Cadena para arriba y todo lo que no sea la costa, aunque su identificación natural más clara es la Vega del Segura, desde Cieza hasta incluso Orihuela.

