por Sorprendido el Mar Oct 20, 2009 5:19 pm
El pozo de las sorpresas no tiene fondo. Parece como si en algunas cuestiones de la Semana Santa de Lorca no se pudiera opinar, hay muchos que se creen intocables como si fueran una casta superior cuando se convierten en directivos...¿Pero no entienden que desde ese momento se convierten en sujetos públicos, cuya actuación al frente de cualquiera de los "pasos" es también pública...y en consecuencia cualquier persona puede opinar sobre ella? Esto no lo admiten bajo ningún concepto: para algunos de éstos, la única opinión posible es callarse y agachar la cabeza a lo que ellos hacen por que si no estás criticando al "paso". Y yo digo: no, señores, están ustedes equivocados, cuando se critica con fundamento y con argumento una decisión de la directiva, lo que estás es evitando que se crean que el "paso" es suyo y les demuestras que a lo mejor tenían que haber compulsado más opiniones que las suyas propias para tomar semejante decisión, o que deberían haber buscado gente nueva para la directiva...etc. En todo caso, cuando un presidente se rodea exclusivamente de aduladores, de pelotas, de su propia familia y no sabe concitar las opiniones de la mayor parte de la gente válida del "paso", pues entonces pasa que ese presidente lo que está haciendo es enrocarse simplemente para mantenerse en el poder y el resultado último es el "bucheo". A ver si me entienden.
Y esto lleva ya cierto tiempo sucediendo en el Paso Encarnado. Ese grupúsculo de novatos (por que todos son novatos en la Semana Santa de Lorca) que rodea al presidente actual, empezando por él mismo, no está sabiendo aunar los esfuerzos generales que el Paso necesita para coger un impulso definitivo que, como dicen por ahí, le dé de una vez por todas su papel protagonista correspondiente en nuestras procesiones. Vamos, que no basta con hacerse túnicas repletas de oro para formar la fila final, que no es suficiente ponerse la corbata roja y tirar por el puente, que el Paso tiene que ser algo más que el lucimiento personal de unos cuantos... Si no les gustan las críticas, pues se siente porque van con el cargo. Si se ven incomprendidos, deberían haberse dado cuenta antes de meterse (aunque luego resulta que hacen todo lo posible y lo menos imposible para aferrarse al sillón). En fin, que a la hora de emprender actuaciones que cuestan mucho dinero, tan difícil de obtener cuando no vendes sillas para la procesión, hay que pensarlas muy bien, primero por eso mismo, segundo porque siempre habrá a quien no gusten. Y a ésto, repito, si es con argumentos, con explicaciones, con fundamentos, todo el mundo tiene derecho. Digan lo que digan. Y que cada palo aguante su vela, que diría el castizo.