por Quer el Mié Oct 28, 2009 12:47 am
No hagais caso a los propagandistas de nuevos ayuntamientos. En medio de una crisis y de un endeudamiento de las administraciones, esta nueva ofensiva no parece tener ninguna intención buena o constructiva, sino que se adjunta claramente a una serie de intereses siempre particulares y en cualquier caso, falsos.
En una situación de cohesión comarcal debilitada por el poder autonómico, las condiciones de vida del municipio de Cartagena se deterioran con respecto a cualquier otra zona a la que llega mayores inversiones.
Movimientos como estos se han producido en pedanías muy pobladas del municipio de Murcia, con mucha más razón por tratarse de grandes localidades apartadas del nucleo cabecera del municipio, sin que esas reivindicaciones fueran escuchadas para el fin de crear los ayuntamientos.
Unicamente se aprovecharon para que el gobierno de la comunidad descentralizara oficinas regionales y situara algunas de ellas en estas pedanías. También las autovías que unen los pueblos limítrofes del sur y del norte de la huerta se pagan con dinero regional.
Se ve por tanto de forma clara que el ayuntamiento de Murcia no está dispuesto a repartir lo que le corresponde de su presupuesto a las áreas de población que no sean del nucleo urbano del municipio (El Palmar, Alquerías, Beniajan, etc), que llegan a sumar más de 200.000 hab., de los 400.000 del total del censo municipal de Murcia
Pero no quiere decir de ninguna forma que estas localidades queden con la mayor parte de sus necesidades sin cubrir, ya que como se ha dicho el "papá" regional invita, y siempre a los mismos.
No ocurre lo mismo con las diputaciones de Cartagena, municipio que ya de por sí está castigado en exclusiva en el reparto de presupuestos e inversiones públicas de la Región de Murcia, con la existencia de la otra cara del mismo hecho, en Murcia, que es adonde llega el beneficio de este desequilibrio. El reparto interno municipal como es lógico, no puede dar de sí para hacer prácticamente infrestructuras o servicios necesarios, a no ser que se endeude al ayuntamiento bajo una posible futura idea falsa y provocada de que "esto no se sostiene por sí solo", para explicar los futuros numeros rojos de las cuentas, y poder seguir aplicando desde el poder regional la necesidad de aplicar nuevas injusticias económicas hacia Cartagena disfrazadas de favores o ajustes de necesidad objetiva.
Pero además de esto hay que tener en cuenta que los partidos de ámbito nacional en Cartagena son manipulados por sus respectivas ejecutivas regionales en Murcia, como por ejemplo en el hecho de que sus candidatos a alcalde en Cartagena son elegidos a dedo por los presidentes regionales de esos partidos.
Como si se tratara de una sucursal, se trata de una continuación de la política murciana en esta ciudad y su municipio. Para ello en primer lugar se escoge a una persona que no plantee problemas de escrúpulos a la hora de gobernar negativamente una ciudad en beneficio de otras premisas, por lo que la persona elegida dificilmente puede ser de la misma Cartagena, sea el partido que sea.
El resultado es una situación en la que el escaso presupuesto de Cartagena, que ya no se puede reducir más para evitar levantar escándalos mayores en las cuentas públicas, es utilizado para realizar proyectos, como las continuas obras en las que se levantan las calles de forma prácticamente reiterada, cuando no inacabada, en las que la utilidad final es de muy dudosa justificación, como no sea el de convertir todas las concesiones de estas obras en alimento de empresas venidas de Murcia.